LOS PERIODISTAS Y LOS PERIODICOS.

POR SAMUEL LEWIS GALINDO

Comienzo por decir  que me siento periodista.  Una vez que te impregnas con la tinta de la imprenta seguirás toda tu vida siendo un periodista.  Es algo que llevas en el alma.  Alguien dijo hace poco con mucha razón:  “un extranjero que llega a Panamá y le da por leer un periódico o ver la televisión, toma inmediatamente el próximo avión.  Piensa, sigue diciendo, que Panamá se está acabando.”

Los periódicos, en general, incluyendo  a la televisión y radio son generalmente oposicionistas al actual gobierno.  Eso no está mal.   En una democracia los partidos de oposición y los medios de comunicación independientes tienen la obligación de hacer su trabajo.  Es decir, criticar los errores y aplaudir lo bueno.  Hay que separar el país del gobierno.  Se puede criticar siempre buscando no hacerle daño a la nación.  Algunos periodistas que se consideran “vacas sagradas” cualquier reclamo que alguien le hace por sus actuaciones o injustas acusaciones buscan como excusa protectora  que “se está  atacando la libertad de prensa”, no importa que ese “periodista” calumnie y afecte la honra ajena.  Yo sé, muy bien que son persecuciones y  que es la libertad de expresión.  Esto es sagrado en una democracia.

No se puede, pues, con falsas posiciones refugiarse en el periodismo sano y verás, para defenderse si se ha fallado a la ética que rige a los medios de comunicación.

A la libertad de prensa hay que protegerla a toda costa.  Ella se pone en peligro si existen gobiernos que no creen en ella o si los propios periodistas abusan de ella.

Julio 20, 2011

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