LA RESPONSABILIDAD DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN.

POR SAMUEL LEWIS GALINDO

En días pasados un grupo de amigos estábamos viendo en la televisión el noticiero de la tarde.  Miren –dijo uno- como se le está dando una exagerada publicidad a las noticias rojas.  En efecto, en un mismo noticiero la escena criminal era repetida varias veces.  Trataban con esa práctica –concluimos- llamar la atención de la teleaudiencia para que “no se perdiera todos los detalles del hecho”.  Por lo regular se ignora o se le da muy poca importancia a hechos positivos, como por ejemplo, al proyecto que el Jefe de la Policia, Gustavo Pérez, lleva a cabo de visitar a los distintos centros escolares para tratar de concientizar de los efectos dañinos para la sociedad cuando estos cometen acciones violentas.  No ignoramos que existe una gran “pelea” entre  los distintos medios por el “rating”.  Las televisoras, en términos generales, podrían mantener el mismo “rating” presentando programas novedosos que calen en la ciudadanía, más que la repetición de crímenes que ningún fin constructivo logran.

La competencia y el propósito de llamar la atención del televidente no está mal; eso es muy comprensible.  Ojala, pudieran, sin embargo, tratar que la presentación de la nota roja se haga en forma más moderada.  En los EEUU con un nivel de criminalidad mucho mayor, por supuesto, que el nuestro, las cadenas de televisión solo presentan, por lo regular hechos criminales de gran significación o verdadera importancia para la comunidad.

En adición a lo anterior, es criticable también las telenovelas, en especial las de violencia, que son la mayoría.  Se deben presentar estas en horas que no afecten a los menores de edad.

Para quien cree, como el que estas líneas escribe,  que la libertad de expresión debe mantenerse siempre por encima de cualquier tipo de censura, es a los propios medios quienes deben hacerse una autocrítica y tratar de cambiar el estilo de sus presentaciones.

Las críticas, que en mi concepto comparte la mayoría de la sociedad, no se limitan solamente a la televisión.  El periodismo de prensa y de radio tienen una gran responsabilidad  también con el público y deben hacer una reingeniería total de sus programaciones para darle más despliegue a las cosas positivas y menos a esas noticias escandalosas  y muchas veces de gran violencia, así también como de exagerada pornografía y nudismo que ningún buen ejemplo  le dan a la sociedad.

Sería  muy positivo que, sin ningún tipo de presión, en una charla amigable, el Ministerio de Gobierno reuniera a los distintos encargados de todos los medios de comunicación y les  exteriorizara la preocupación ciudadana por la forma en que ellos vienen hoy día presentando sus distintos programas.  Se trata de que los medios hagan además de la autocrítica  eviten, hasta donde ello sea posible, enviar sus mensajes  que en una forma u otra  puedan lograr un desmejoramiento de la moral del panameño.

Diciembre 10, 2009.

 

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